Lobatchevsky

Nikolas Ivanovitch Lobatchewsky nació el 2 de noviembre de 1793 en Nijni Novgorod, Rusia, en el seno de una familia humilde. Su padre, un modesto funcionario, murió cuando Nicolas tenía 7 años, dejando a su mujer, Praskovia Ivanovna, y a sus tres hijos al borde de la más absoluta pobreza. Gracias a los esfuerzos que hizo la madre, todos sus hijos fueron admitidos en el Gymnasium de Kazán.. Hay que tener en cuenta que en este tipo de instituciones, junto a la enseñanza estaba también prevista, mal que bien, la manutención. Nicolás ingresó en dicho instituto a la edad de 8 años. Sus extraordinarias cualidades para el estudio en todas las disciplinas le llevaron a acceder, a la edad de 14 años, a la recién inaugurada Universidad de Kazán, en la que permanecería el resto de su vida.

Lobatchewsky obtuvo su título universitario a la edad de 18 años y a los 23 fue nombrado profesor extraordinario. Su hermano mayor, Alexis, era el encargado de impartir los cursos de matemáticas elementales para funcionarios del gobierno y debido a una baja por enfermedad, Nicolas se vio obligado a sustituirle, actividad que debía compaginar con el curso de matemáticas que estaba a su cargo. Otro de los profesores también se vio obligado a ausentarse para disfrutar de una licencia universitaria y Lobatchewsky se hizo cargo de los cursos de física y astronomía que habían quedado temporalmente vacantes. A la vista de tan asombrosa capacidad de trabajo, la Universidad le nombró también bibliotecario y conservador del Mueso. Si por aquella época Lobatchewsky hubiera tenido conocimiento de las teorías del caos, la biblioteca y el Museo hubieran sido recintos idóneos de experimentación. Lobatchewsky se arremangó literalmente las mangas y se puso a limpiar, restaurar y ordenar. Si hay algo realmente sorprendente en la biografía de Lobatchewsky es que le quedara algo de tiempo para dedicarlo a las matemáticas. En 1827 fue nombrado Rector. La Universidad de Kazán sufrió entonces una profunda transformación, ya que el nuevo rector se ocupó personalmente de la contratación y supervisión de la formación académica del profesorado, así como de ampliar las instalaciones, renovar los laboratorios y construir un nuevo observatorio. Incluso llegó a estudiar arquitectura para poder realizar estas tareas con mayor eficacia. A pesar de haber sido nombrado un nuevo encargado para el museo, no dejó de ayudar en tareas propias de un bedel, ordenando, limpiando y empleando la escoba si era necesario.

Lobatchewsky era de la idea de que sólo conociendo muy a fondo una estructura se podían llevar a cabo reformas racionales.En una ocasión, un miembro del cuerpo diplomático, en viaje oficial a Kazán, visitó una mañana el museo de la Universidad. Se encontró causalmente con  Lobatchewsky que en aquel momento, en mangas de camisa, sin corbata y junto a una escoba, estaba ordenando y limpiando minerales. Confundiéndole con un conserje le pidió que le enseñara la colección. Lobatchewsky accedió gustoso a hacerle de guía por todo el museo. El visitante quedó tan asombrado de la cortesía y el alto nivel intelectual que mostraban los subalternos rusos que le ofreció una generosa propina, a lo que Lobatchewsky respondió airado dando media vuelta. Aquella misma noche, en una cena de gala, le presentaron al rector de la Universidad, Nikolas Ivanovitch Lobatchewsky. El diplomático estaba tan confundido que apenas podía articular sus excusas.

Aunque pueda parecer increíble, a estas tareas hubo de añadir la de ser la de ser Inspector de estudios. Un cargo que le obligaba a controlar, especialmente en lo que hacía referencia a ideas políticas, a todos los estudiantes de la Universidad de Kazan, desde los cursos elementales hasta los postgraduados. Las autoridades académicas, plenamente satisfechas de sus servicios, le nombraron entonces Decano de las facultades de Matemáticas y Física.

En 1830 una epidemia de cólera que asoló a Rusia alcanzó a la ciudad de Kazán. A pesar de que por aquella época se no se sabía nada sobre microorganismos, Lobatchewsky intuía que las medidas higiénicas podían tener una gran importancia. Se hizo cargo de convertir el recinto universitario en refugio para los familiares de todos sus empleados. Muchos estudiantes colaboraron en la tarea de sellar puertas y ventanas y controlar los accesos, así como de extremar las medidas sanitarias. La mortalidad fue inferior al 2,5%, algo insólito, casi milagroso, para aquella época.

 

Pangeometría

Lobatchewsky rompió los esquemas mentales que había estado privando en geometría durante 2000 años. En Nuevos elementos de Geometría publicado en 1835 escribió:

"Es bien sabido que, en geometría, la teoría de las rectas paralelas ha permanecido hasta ahora incompleta. Los inútiles esfuerzos realizados desde los tiempos de Euclides a lo largo de dos mil años me han inducido a sospechar que los conceptos no contienen la verdad que queríamos probar, sino que, al igual que otras leyes físicas, solamente pueden ser verificados mediante experimentos, tales como observaciones astronómicas. Convencido por fin de la verdad de mi conjetura y considerando que este difícil problema está completamente resuelto, expuse mis argumentos en 1826"

En la creación de la nueva geometría trabajó más de veinte años y publicó el resultado de sus trabajos en 1826 en la Sociedad de Físicas y Matemáticas de Kazán. Pero en realidad fue como si no lo hubiera hecho. Si alguien entendió sus razonamientos, no le dio la más mínima importancia. En Europa su obra tampoco tuvo ninguna resonancia, ya que no se hizo ninguna traducción del ruso. F. Gauss, uno de los matemáticos relevantes de la época que más interés podía tener en sus trabajos, no tuvo conocimiento de la obra de Lobatchewsky hasta 1840, catorce años después de su lectura en Kazán.

Por razones gubernamentales jamás aclaradas, en 1846 Lobatchewsky fue relevado de sus cargos como profesor y como rector de la Universidad de Kazán. A pesar de las airadas protestas de compañeros y alumnos, el gobierno no se retractó de su decisión y Lobatchewsky se vio obligado a abandonar aquella institución a la que había dedicado toda su vida y a la que, según su propio testimonio, tanto amaba.

En 1855 Lobatchewsky se encontraba en un estado de salud precario. A pesar de ello, acudió a la Universidad de Kazán para celebrar el cincuentenario de su fundación. Fue en esa ocasión cuando hizo la primera y última lectura de la Pangeometría, la obra conclusa de toda su investigación matemática y que había sido escrita al dictado, ya que por entonces estaba completamente ciego. Aquel mismo año se hizo una traducción al francés de todos sus trabajos, pero Lobatchewsky murió a los pocos meses, el 24 de febrero de 1856, a la edad de 62 años, sin saber cual podía ser el alcance real ni la influencia que sus descubrimientos podrían llegar a tener en la investigación matemática. Su obra completa no sería publicada en su forma original hasta 1909.

Para todos los públicos
A caballo entre el final del bachillerato y el principio de carrera
Para matemáticos adictos a la cafeína.

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