La prima de riesgo

En la mayoría de familias siempre hay una prima que es potencialmente origen de conflictos. Es aquella que un verano hace una aparición en escena que nos deja obnubilados y sin capacidad de reacción. Lanzarse a la aventura con ella supone siempre un riesgo. El incesto en cualquiera de sus grados sigue siendo una cosa muy mal vista.

Esto no tiene absolutamente nada que ver con la prima de riesgo de la que tanto se habla últimamente.

Ya sé que es un chiste muy malo, pero no he podido evitarlo.

Con lo que sí tiene que ver y mucho es con lo que tradicionalmente entendemos por usura, algo que no está tan mal visto como el incesto (hay religiones que prohíben la usura y otras que parece que la promueven). En la llamada ingeniería financiera, el término usura ha generado una sorprendente cantidad de eufemismos y uno de ellos es el de prima de riesgo.

Antes de empezar con el asunto es necesario conocer un par de cosas de lenguaje financiero. Aquí supongo que todo el mundo sabe lo que es un tanto por ciento y cómo se calcula. A los que no lo sepan les remito a un artículo anterior en este mismo blog (matemáticas de una hipoteca).

 Los puntos

Si un interés está al 10% y pasa al 12% decimos que el tipo de interés ha aumentado dos puntos. Así de sencillo.

Ha sido un aumento de dos puntos porcentuales, o sea dos unidades en el correspondiente tanto por ciento. Pero han sido doscientos si los consideramos como puntos básicos (en economía antes muerto que sencillo).

Esto se hace por lo siguiente: si un interés ha pasado del 10% al 10,35% no podemos decir que ha aumentado en 35 puntos, porque sería como afirmar que ha pasado del 10 al 45%, de manera que lo correcto es decir que ha aumentado en 35 puntos básicos o bien en 0,35 puntos porcentuales.

Otro ejemplo para acabarlo de rematar:

un interés pasa del 13, 27% a ser del 14, 30%. esto ha supuesto un aumento de

103 puntos básicos

1,03 puntos porcentuales

Últimamente, los medios de comunicación, aunque no lo digan explícitamente, suelen referirse siempre a puntos básicos, lo que es signo de que las cantidades de las que hablan son enormes.

El entrañable tío Gilito hablaba siempre de “muchillones” y “centifollones”. Terminología que propongo adoptar en la situación actual.

 Prima de riesgo

Supongamos que A y B necesitan dinero para ganar poder ganar dinero. Ya sé que suena un poco raro pero es así. Una de las posibles opciones que le ofrece la usura institucionalizada es la de emitir bonos. Es parecido a imprimir papel moneda, pero sometido a las leyes de la usura.

Los bonos se ponen a la venta. Valen, por ejemplo, mil euros cada uno. Si lo compras te “garantizan” que al cabo de un cierto tiempo ( que suele ser de diez años) valdrán 1040 €, es decir un 4 % más. Esto es lo que se llama la rentabilidad de los bonos.

Y ahora viene el asunto enjundioso, que es el de las garantías (de ahí el entrecomillado de antes). Resulta que por razones que ahora no vienen al caso, A tiene mucha credibilidad económica y B muy poca. O dicho de otra forma, que tienes más garantías de que A te pague lo acordado que B. Todo esto se acaba traduciendo en lo siguiente:

A emite bonos con una rentabilidad del 2,035%

B emite bonos con una rentabilidad del 6,148%

Ya sé que esto no es serio, pero insisto, es así.

Según lo que hemos aprendido antes, la diferencia en puntos básicos es de 411. Es entonces cuando decimos que la prima de riesgo de B es de 411.

Si son varios los actores en juego, la prima de riesgo se calcula siempre en relación a aquel que emite bonos con la rentabilidad más baja, que automáticamente se convierte en el rey del mambo (léase Alemania).

Ya sé que mucha gente se preguntará porqué extraño motivo el rey del mambo necesita emitir bonos. No es nada saludable hacerse este tipo de preguntas que a lo único que conducen es a internarse en los oscuros recovecos de una posible estafa orquestada a nivel internacional.

Si alguien ha encontrado errores en este artículo le agradeceré mucho que me lo haga saber para enmendarlos a la mayor brevedad posible.

Si lo que alguien va a decirme es que las cosas son mucho más complejas de lo que parecen ¡por favor! ¡abstenerse!

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