Kurt Gödel

Gödel nació en Brno (Moravia, Chequia) el 28 de abril de 1906. Fue el menor de los dos hijos de Rudolf y Marianne Gödel, expatriados alemanes dedicados a la industria textil. Después de graduarse en el Realgymnasium  de Brno (En los primeros años de colegio, Gödel recibió un curioso apodo: Herr Warum, el Señor Porqué, de lo que da una muestra de su carácter precozmente inquisitivo y curioso), Kurt abandonó su país natal para matricularse, en 1924, en la Universidad de Viena, a donde ya había acudido su hermano cuatro años antes para estudiar medicina. Gödel había ingresado en la universidad con la clara intención de estudiar física, pero la influencia de dos de sus profesores, Philipp Furtwängler y Hans Hahn, le llevó a decantarse por las Matemáticas. Por aquel entonces ya había padecido unas fiebres reumáticas que habían dejado ciertas secuelas psicológicas que marcarían para siempre su carácter y que se traducían en una preocupación hipocondríaca por su salud y, especialmente, por todo lo que tuviera relación con la alimentación.

El Círculo de Viena

La Universidad de Viena, a pesar de estar sumida en una fuerte depresión económica, se había convertido en un centro cultural de referencia obligada. En 1926 fue invitado a un seminario de filosofía del círculo de Moritz Schlick, frecuentado por filósofos, físicos y matemáticos, como Rudolf Carnap (1891-1970), Hans Hahn (1879-1934), el mismo Schlick (1882-1936), Friedrich Waismann (1896-1959) y Otto Neurath (1882-1945), un grupo que acabaría por constituir el famoso Círculo de Viena. Carnap como filósofo y Kart Menger como matemático, fueron los que introdujeron a Gödel en la Lógica matemática. En aquella época el Círculo de Viena seguía muy de cerca los trabajos de Wittgenstein sobre el lenguaje del lenguaje (metalenguaje), algo que Gödel ya se había propuesto aplicar a las Matemáticas. A pesar de ello, Gödel no se adhirió nunca a las corrientes de pensamiento del Círculo de Viena, en las que imperaba el positivismo lógico, y más bien mantuvo una postura contraria muy marcada por un platonismo declarado. Gödel creía que las verdades existían con independencia de que nosotros las conociéramos o no. En el terreno de las Matemáticas esto significaba que los teoremas no se creaban, sino que se descubrían. En más de una ocasión manifestó que los resultados a los que había llegado habían sido inspirados por esta metafísica platonista.

Por extraño que nos pueda parecer ahora, en el Círculo de Viena se investigaban los fenómenos parapsicológicos, en los que Gödel estaba profundamente interesado. Según manifestó a un amigo íntimo, no acababa de comprender cómo era posible que se hubieran investigado las partículas elementales de la física y no se hubiera hecho lo mismo con las de la psique.

El Teorema de Incompletitud

Gödel se doctoró en 1930 con un trabajo, dirigido por Hans Hahn, titulado La completitud de los axiomas del cálculo lógico de primer orden, un tema estrechamente relacionado con el programa formalista de Hilbert.  A primeros de setiembre de ese mismo año asistió a un congreso sobre Epistemología de las Ciencias Exactas en Königsberg, al que acudieron Carnap, Heyting, J. von Neumann y Waismann. En él manifestó de manera clara sus dudas sobre la posibilidad de llevar a cabo el programa formalista de Hilbert y anunció algunos de sus resultados sobre la incompletitud de la aritmética. Poco tiempo después, en 1931, y con tan sólo 25 años, publicó su famoso Teorema de Incompletitud, que iba a socavar los firmes cimientos en los que se apoyaba la Matemática. A pesar de que el contenido del teorema versaba sobre temas muy especializados, obtuvo un eco internacional asombrosamente rápido y amplio, que le valió el cargo como profesor privatdozent en la Universidad de Viena.

Princeton

En sus tiempos de estudiante, Gödel conoció en un local nocturno a una bailarina, seis años mayor que él, que se llamaba Adele Porkert, con la que mantuvo un largo noviazgo y con la que acabó casándose en setiembre de 1938, a pesar de la fuerte oposición de toda su familia. Hacía ya nueve años que Gödel había renunciado a su nacionalidad checa, para adquirir la Austríaca. Su situación económica era muy mala y estaba a punto de ser reclutado en las filas del ejército nazi. No sería exagerado afirmar que, hasta ese mismo momento, no se había enterado de nada de lo que estaba sucediendo a su alrededor en el terreno de la política. Anteriormente había realizado algunos viajes a Estados Unidos, concretamente para visitar el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, en donde hizo varios contactos que le sirvieron para obtener los visados necesarios y poder emigrar a los EE.UU. En enero de 1940 inició junto a su mujer un viaje, con tintes de aventura, que les llevó, por medio del transiberiano, hasta Yokohama y desde allí hasta San Francisco. En 1953 fue nombrado catedrático en Princeton y ya nunca más regresó a Europa. En 1946 obtuvo la ciudadanía americana, aunque a punto estuvo de no conseguirla. Cuando el juez que le tomó juramento le pidió su opinión sobre la constitución, Gödel le respondió, en una detallada disertación, todo lo que pensaba al respecto y al juez le quedó claro cuales eran las numerosas contradicciones sobre las que se sustentaba la constitución de su país.

En su estancia en Princeton entabló relación con Einstein y trabajó en la Teoría de la Relatividad, demostrando la posibilidad de viajes en los que se pudiera volver hacia atrás en el tiempo. Su último artículo apareció en 1958 y su última aparición en público, con motivo de un premio honorífico de la Universidad Rockefeller, en 1972.

La enfermedad

Kurt Gödel fue toda su vida un enfermo patológico. Vivió siempre con la obsesión de que iba a ser envenenado con la comida. Es importante resaltar el papel que jugó su mujer Adel en este asunto, ya que sin su ayuda es muy probable que Gödel no hubiera podido hacer nada de lo que hizo. Ella le hacía todas las comidas y siempre las probaba antes de que él las comiera. En los últimos años, Adel tuvo un ataque cardíaco que la dejó inválida y Gödel dedicó el resto de su vida a cuidar de ella. Cuando murió, ya no volvió a probar bocado y murió de inanición el 14 de enero de 1978.

 

 

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