Covid-19

Ayer tuve una conversación telefónica con un amigo que intentó ponerme al día de los últimos resultados de laboratorio que se han obtenido para conocer mejor la forma de actuar de este virus de las mil caras. Mi absoluta falta de conocimientos en biología molecular y otras lindezas técnicas hicieron que me perdiera una parte importante de la información. Pero puedo haceros un avance en plan divulgación de lo que entendi.

Imaginaros que de pronto Amazon empieza a recibir quejas de sus clientes de que no han recibido sus pedidos en las correspondientes fechas de entrega. No se trata de una docena de paquetes extraviados, sino de 875.302 envíos que no han llegado a su destino. Y la cuenta sigue aumentando vertiginosamente. Hay que tomar medidas como sea. Se doblan los servicios en logística y se contratan camiones de gran tonelaje. 

Algo similar sucede en Mercabarna o en cualquiera de los centros de distribución de alimentos. También hay que tomar las medidas correspondientes. Pero puede suceder que algún país o región las carreteras o los puentes no estén en condiciones de soportar este tipo de tráfico y se vayan directamente al carajo.

Al parecer, el covid lo que está haciendo es afectar el transporte de oxígeno por el organismo. La central de logística se vuelve loca ya que tiene que atender la demanda si o si. Aquí la cosa ya depende de cada cual. Pulmón, corazón, etc. pueden verse seriamente afectados por un aumento desmedido de su producción. La herencia genética de cada cual va a tener un papel decisorio. Unos lo soportan mejor que otros. En China está viendo que incluso hay grupos sanguíneos, como el 0, que se ven menos afectados por la epidemia. Hay que reinterpretar los datos.

Este escenario obliga a cambiar los modelos estadísticos si se quiere que la lectura de datos sea “inteligente”, de ahí la demanda urgente de matemáticos expertos capaces de generar nuevos modelos (por suerte los matemáticos pueden organizarse para trabajar juntos sin necesidad de pasar por “burocracias europeas”. Ya lo están haciendo.)

Los retos o los peligros en los que se puede ver afectada una civilización tecnológica sólo admiten soluciones tecnológicas. La clase política lo único que puede y debe hacer es facilitar la labor, algo para lo que no está especialmente cualificada. No hay que olvidar que los gobiernos son, entre otras cosas, los portavoces de organizaciones criminales que se mueven dentro del marco de la legalidad. Estas organizaciones ya han hablado y lo han dejado muy claro. “No voy a invertir a fondo perdido. Te daré crédito si te pones a trabajar ya”, a lo que el gobierno ha respondido de forma inmediata desescalando el confinamiento (tembloroso, eso sí, muy tembloroso).

La consigna a corto plazo está muy clara. “Hay que volver al trabajo y ¡sálvese quien pueda!

Las medidas de seguridad están claras. Si no las cumples es tu problema. Vaticino que es cuestión de tiempo que acabemos señalando con el dedo y demonizando a los que contraigan la enfermedad.

Creo que fue Aristóteles el que dijo “Hay tres tipos de hombres: los que están vivos, los que están muertos y los que viven en el mar”.

De repente, un día amanecimos y nos dimos cuenta de que estábamos todos en el mar.

 

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